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POLITICA
EXTERIOR
La creciente globalización económica, los acortamientos de distancias de todo orden que vienen produciendo las modernas tecnologías de la comunicación, la tendencia general al abatimiento de fronteras, el papel motor del desarrollo que están adoptando las grandes aglomeraciones urbanas, y la extensión casi universal de la filosofía de la competitividad, son algunas de las muchas razones que están impulsando a las grandes ciudades a desarrollar una activa política de relaciones exteriores que, sin perjuicio de la correspondiente a los Estados o a los Poderes Públicos de ámbito intermedio, les permita abrir mercados, captar capitales, asumir acontecimientos culturales o deportivos, y, en general, proyectar una imagen aglutinadora de sus ventajas competitivas frente a todas las demás.
Convencidos de que Zaragoza no puede quedarse al margen de esta realidad, y de que de su proyección exterior depende en gran parte su futuro, nos comprometemos a una acción exterior sistemática que siente las bases para una presencia permanente de Zaragoza en los ámbitos internacionales.
Pero conscientes también de que la proyección exterior de una ciudad no puede realizarse a base de meras superposiciones de proyecciones sectoriales, sino que requiere la presentación integrada, en una unidad de imagen y de acción, por una parte, de las distintas facetas de la ciudad y de su relación operativa con el entorno territorial en que ejerce su influencia, y, por otra, de la coordinación de actuaciones con otras Instituciones públicas y el compromiso activo de la sociedad y de la iniciativa privada, llevaremos a cabo simultáneamente una política activa de relaciones permanentes con todas las entidades e instituciones de ámbito ciudadano, estatal y europeo.
Pero, si la proyección exterior es una fuente potencial de riqueza y posibilidades para la ciudad, y, por lo tanto, resulta imperativa en el contexto de la competencia internacional con otras ciudades similares, un gobierno como el que pretendemos formar, que tiene en el frontispicio de su ideario a la persona humana como destinatario último de la acción política, no puede desentenderse de los sufrimientos de ésta en ninguna de sus acciones limitando sus relaciones internacionales a la mera consideración mercantil buscadora de riqueza, sino que tiene la exigencia moral de la solidaridad con los más necesitados, con los pueblos y países sumidos en la miseria y en la marginación, allá donde se encuentren, haciendo de la Cooperación al Desarrollo una de sus inquietudes permanentes.
Con estas consideraciones, articularemos la Política Exterior en torno a dos ejes fundamentales: Proyección Exterior y Cooperación al Desarrollo.
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