SAN ADRIAN DE SASABE, EL RECUERDO EPISCOPAL
24 de Julio de 2010

Cuando uno quiere irse a los inicios de la historia del condado aragonés, necesariamente tendrá que acercarse a la iglesia de San Adrián de Sasabe o de Sasau, que nos recuerda el lugar de un antiguo monasterio en el que residieron los primeros obispos aragoneses allá por el siglo X. Y al llegar a ese hermoso valle lo primero que nos cautivará el alma es una pequeña iglesia, comenzada hacia el año 1050 y que debió de concluirse unos cincuenta años después, pues asistió a su consagración nada menos que el rey Pedro I de Aragón. La nave rectangular, el ábside semicircular, los arquillos lombardos del exterior nos permiten apreciar su identidad románica, a caballo entre las influencias del mundo lombardo y la omnipresencia del arte jaqués… Pero, a la belleza de todo lo que vemos, se irá imponiendo su valor de símbolo y de referencia para los inicios del episcopado aragonés.
La historia es muy sencilla, el rey pamplonés Sancho Garcés I, conquista el condado de Aragón a principios del siglo X y decide que la hija del conde y su hijo se casen, para originar una única dinastía que gobierne los dos territorios. Y consumada esta operación, se encuentra con que tiene que nombrar un nuevo obispo puesto que su viejo amigo Basilio no ha resistido el duro invierno de las Cinco Villas y se le ha muerto en plena anexión del condado aragonés. El nuevo, un monje cuarentón llamado Galindo, le propone acometer también una nueva ordenación pastoral de sus dominios que acaban de ampliarse y además le propone que cree más obispos que bajo su control atiendan la implantación del
Evangelio. Y el año 922, uno de esos nuevos obispos es Ferriolo que recibe el mandato de atender espiritualmente las tierras aragonesas. El problema era donde lo ubicaban. Y para esa cuestión decidieron utilizar un monasterio de prestigio, fundado por los condes aragoneses en la segunda mitad del siglo IX y quizás el monasterio en el que vivía el propio Ferriolo. Por eso, en San Andrés de Sasabe aparece un obispo que atiende las tierras aragonesas en el siglo X y dicen los documentos que allí “descansan tres obispos”.
LEON, MIL CIEN AÑOS DE UNA CAPITAL
21 de Julio de 2010
El año 910 de nuestra era, en esa vieja ciudad romana de León se establecía la corte del reino de Asturias y se sentaban las bases del Reino de León. La autoridad del rey García I se dejaba sentir en todos los rincones, después de la muerte acaecida en los preámbulos de la Navidad de ese año del 910 del rey Alfonso III, condenado a la nada por la traición de sus hijos y de su mujer Jimena de Asturias. Hoy, 1100 años después, la ciudad leonesa celebra ese tiempo de andaduras políticas y traspiés humanos con esa gran exposición que se llama “El legado de un Reino”. Acercarse a ella es abrir la puerta de los inicios de la España medieval, es descubrir que las ciudades también se pueden caminar como si el camino fuera la propia historia. Porque la historia también se escribe desde las plazas, las calles y los monumentos que han resistido al paso del tiempo. La Historia se escribe desde todo aquello que ha resistido el paso de la Historia. Feliz cumpleaños leonés y bienvenido el recuerdo a las raíces de ese reino, que se encerró en las murallas del pasado para abrir puertas al futuro.
RECORDAMOS A DANIEL, EL PROFETA
21 de Julio de 2010
Hoy el 21 de julio el calendario cristiano recuerda al profeta Daniel, el de la historia del foso de los leones a donde fue arrojado por seguir fiel a Dios en el reinado del poderoso Darío. Vivió entre el siglo VII y el siglo VI de nuestra era, estuvo entre los cautivos israelitas llevados a Babilonia el año 605 antes de Cristo y dicen que, al terminarse la reconstrucción del templo de Jerusalén, en el año 516, tendría 104 años de edad. Si recorres Jordania sabrás que actualmente hay muchos centenarios, y que esa larga vida todos se la atribuyen al aceite de esas tierras, de calidad extraordinaria y buen compañero desde el desayuno de esas gentes que viven a orillas del Jordán. Para recrear esa imagen del profeta recordamos la renacentista que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina y para recordar la escena de los leones la que hiciera el inglés Briton Riviére en 1890.
Posteado a las 2:43 am | En Ideas & Propuestas | Sin comentarios LA VERDADERA HISTORIA DE RONCESVALLES
20 de Julio de 2010
Si se acude a la página oficial de este importantísimo centro de la peregrinación jacobea nada se dice de su vinculación con el enclave aragonés de Santa Cristina de Somport. Se cuenta que hubo un hospital dependiente de Leyre, que si tal, que si cual… Pero no se cuenta la verdadera historia del origen de este enclave que es muy sencilla de entender, máxime cuando se funda en unos años en los que el rey de Aragón es también rey de Pamplona y por tanto los intereses de los dos territorios responden al único interés del estado de los Ramírez, la familia real. Por eso, he escrito en alguna ocasión siguiendo las investigaciones de nuestros grandes maestros del medievalismo -los profesores Lacarra, Ubieto y el archivero Durán-, que los monjes de santa Cristina fundaron una delegación suya en el paso de Roncesvalles. La Bula papal de Eugenio III, en 1151, y la Bula de Inocencio III, en 1216, nos explican con detalle que dependía del priorato de Somport “la iglesia de Roncesvalles con hospital”. Una dependencia que se fundó en tiempos del activo Sancho de Larrosa, un obispo de Pamplona que había nacido en el valle del río Aragón y había estado vinculado al Hospital de Somport en su juventud. Además, en el momento de la fundación –entre los años 1127 y 1132- Aragón y Navarra están unidos bajo el gobierno de la dinastía de Ramiro I, en concreto por Alfonso I el Batallador, por lo que no tiene nada de raro que Roncesvalles fuera fundado dentro de los planes expansionistas y financieros de los monjes aragoneses de Santa Cristina de Somport. Un centro religioso y asistencial del que habían salido algunos obispos pamploneses, como Guillermo de Lafita que fue el primer prior de Santa Cristina. Curioso.
Posteado a las 10:28 pm | En Ideas & Propuestas | Sin comentarios EL CAMINO POR EL SOMPORT
20 de Julio de 2010
En el siglo XI, allá por los años de la década de 1070, la familia real aragonesa pone en marcha un importante hospital en el Puerto de Somport, desde el cual se atienda la salud y las necesidades alimenticias de los que peregrinan hacia Compostela. Ese nuevo hospital promociona un nuevo camino, mucho más cómodo que la vieja vía romana de Siresa, y además controla un valle que le permite al rey establecer las aduanas que le convertirán en un monarca muy rico. En el siglo XII el viejo hospital real se potencia como uno de los tres centros más importantes de los caminos del mundo cristiano, y así se vivirá una época de apogeo hasta fines del medievo cuando los monjes responsables de este Hospital de Santa Cristina acaben viviendo en Jaca y desatendiendo su fundación.
Desaparecerán sus ricas reliquias que llamaron la atención de los peregrinos, desaperecerá esa caridad cristiana que daba de comer y les daba aceite para cuidar sus sandalias, desaparecerá la atención al enfermo y el cementerio de peregrinos comenzará a ser invadido por la maleza… Todo es susceptible de ir a peor, cosa que ocurrió cuando en el siglo XVIII cuentan que aquí los pocos monjes que quedaban eran más bandoleros que frailes…
EL CAMINO DE SANTIAGO POR EL VALLE DE ECHO
20 de Julio de 2010
En los primeros años de la peregrinación, desde el siglo IX hasta el siglo XI, el camino que utilizaron los peregrinos que caminaban hacia el Finisterre, en busca de la tumba del apóstol Santiago pasaba por el valle de Echo, siguiendo la vieja calzada romana que comunicaba Zaragoza con el Bearne, en ese tramo que recorría el Pirineo desde Siresa hasta Lescum. El viejo Puerto del Palo, complicado en su orografía, había conseguido hacerse con el control del camino puesto que, a sus orillas, se había levantado el monasterio condal de San Pedro de Siresa desde el que los monjes atendían la hospitalidad, cuidaban a los enfermos y mantenían abierto el camino. Un camino que protegían los soldados del conde de Aragón que vivía en el valle y que mantuvo este camino hasta que se trasladó a Jaca, el nuevo centro político del podr aragonés, y el valle cheso comenzó a perder protagonismo. Pero, esa crisis que comenzó en el siglo X no se cerró hasta la segunda mitad del siglo XI, cuando los soldados aragoneses que protegen los caminos se ocupan de un nuevo paso: el de Somport.

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