La revista de las misiones escolapias y la historia del árbol
18 de Diciembre de 2009
He recibido la revista “Anchomundo” que es la revista que, cada tres meses, nos trae los ecos de las misiones escolapias en el mundo y en la de este mes de diciembre, junto a los ecos de Filipinas, Camerún, México, Senegal o la India, hay un artículo muy curioso del padre José Antonio Gimeno Jarauta que es el director de la revista. Es un relato en el que explica cómo se enfrentaron –por envidias y celos- la raíz, el tronco y las ramas de un frondoso árbol que era orgullo del bosque, refugio de caminantes y hogar de los pájaros que anidaban en él. Cuando todos se dijeron lo importantes que eran y criticaron a los demás por no reconocerles su supremacía, decidieron vivir solos a partir de ese momento.
Y, claro está, el árbol comenzó a secarse cuando las raíces no aportaron agua, las hojas oxígeno y el tronco dejó de conectar todo. El gran árbol del bosque fue abandonado por los pájaros, los humanos no pudieron gozar de su sombra, todos le miraban entristecidos. Y cuando la muerte comenzó a recorrer sus entrañas; las raíces, las hojas y el tronco, entendieron que habían tomado una mala decisión y decidieron enterrar los individualismos y las envidias. Las raíces volvieron a chupar de la tierra, el tronco recobró su vida y las hojas comenzaron a reverdecer. Así es la vida, así es todo en la vida. Si vamos construyendo nuestra andadura sobre la envidia y la deslealtad, vamos camino de la muerte, porque lo único que asegura el futuro es la generosidad y la certeza de que nadie es más que nadie. Los escolapios, esa vieja orden que nos enseñó a muchos a vivir pisando el suelo y respetando el mundo, vuelven a darnos un motivo de reflexión ante la Navidad.
Posteado a las 5:46 pm | En Oposición constructiva |3 comentarios »
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Que razon tienes Preparaba yo algo que se me habia ocurrido para un dia de estos y das la clave de lo que esta ocurriendo en la sociedad la falta de generosidad esta llevandonos a un final inperecedero de consecuencia desvastadordoras, laten unas ” meigas!” invisuibles pero visibles que va a pulveririzar klo que nadie quiere y esto esta que arde a pocos meses de unas elecciones y no, no va a ser falta de generosidad sino cerrazon de quien no quiere soltarse de donde sabe que no sabe estar ni puuede ya estar
saludos tristes porque veo un futuro muy incierto
Comentario realizado por Francha Menayo — Diciembre 19, 2009 #
Lo siento “imperecedero” es con M, pero las erratas enmi son por las prisas garrafales Pero se quedó en la mente él antes de B y P se escribe siempre M
Un saludo
Comentario realizado por Francha Menayo — Diciembre 19, 2009 #
José Antonio fue mi maestro (lo que es más que profesor) en las Ciencias de la Naturaleza durante mi época de bachiller escolapio. También era director de Cristo Rey. Avivó las llamas de mi espíritu científico y observador, haciendo que me acercara al estudio de los insectos, tras conocer su obra de tesis doctoral: Estudio de los carábidos del Moncayo…
José Antonio era un hombre de ciencia, pero ante todo, una persona con una calidad humana excepcional.
Hace poco tiempo tuve conocimiento de la revista que se menciona, y al ver su nombre en la misma, quise acercarme de nuevo a aquel gran hombre… el tiempo ha pasado y ahora me lo recordáis aquí…
Eres grande José Antonio. Un fuerte abrazo de un discípulo siempre agradecido de tus enseñanzas.
Comentario realizado por Raúl Tristán — Diciembre 20, 2009 #