La indignidad de los empleados de Iglesias

8 de Mayo de 2008

Volveré sobre este tema del trasvase a Barcelona, que los aragoneses no debemos de dejar enfriar, puesto que en él nos estamos jugando la defensa de nuestro mayor motor de progreso. Pero, antes de entrar en materia, quisiera dejar claro mi estupor, mi asombro, mi vergüenza como aragonés, por la indignidad con la que actúa el presidente de la Comunidad Autónoma, al que comienza a ser difícil mantenerle el respeto más allá del que se le debe por haber sido elegido por las urnas.

Es indigno que, en la tierra de notables filólogos como Blecua, Lázaro Carreter o María Moliner, cargos nombrados por su gobierno y pagados por Aragón se metan a sentar cátedra en asuntos de filología, llamando al trasvase del Ebro a Barcelona “conexión de sistemas dentro de la misma demarcación hidrográfica de las cuencas internas de Cataluña”. Y es que no hacía falta su indignidad y su traición a esta tierra (de la que cobran y a la que sirven) puesto que lo que han informado ya lo había resuelto su jefe –el señor Iglesias- hace unos años, en 2002, cuando bramaba contra el gobierno del señor Aznar, auspiciaba manifestaciones y presentaba alegaciones por la injusticia que suponía querer poner en marcha el minitrasvase del Ebro a Barcelona. Entonces, el actual presidente aragonés sí apoyaba a su consejero de Medio Ambiente –que curiosamente era el mismísimo Secretario General del PAR señor Longás- en la lucha contra lo que él llamaba, denominaba, consideraba, entendía, como un “trasvase” a Barcelona.

Hoy no lo entiende así, por lo que los aragoneses podemos pensar varias cosas, cada una más grave y más vergonzosa:

1. Mentía entonces a los aragoneses a los que convocaba fraudulentamente a manifestaciones contra el trasvase del Ebro.
2. Miente ahora cuando dice lo contrario y pretende que sus funcionarios le apoyen.
3. No tiene otro remedio porque está al servicio de sus señoritos socialistas madrileños que, tal vez dentro de dos años lo hagan ministro en pago de su perfidia con Aragón.
4. En realidad, lo único que ha hecho es utilizar los sentimientos de los aragoneses para hacerse con el poder, prometiendo mentiras y sabiendo que iba a hacer otra cosa de la prometida…

Me niego a elegir, todas me llenan de tristeza. Por eso, termino recordando lo que me indican los ingenieros: que son nueve meses el tiempo medio que tardan en entregar las fábricas los tubos que utilizarán para hacer el trasvase del Ebro a Barcelona (como así lo llamaba Iglesias antes y ahora lo llama el alcalde Belloch). Nueve meses. Así que pronto sabremos si el presidente Rodríguez ya había hasta comprado las famosas tuberías cuando prometía en la Plaza de Toros -el pasado mes de marzo- que él nunca haría el Trasvase del Ebro. Y eso en el diccionario de la Real Academia y en el de María Moliner tiene un nombre terrible. Pero claro como ahora se consulta el “Diccionario del Marcelitrola” a saber cómo se llama esta cuestión.

Por lo tanto, ante este atajo de aprendices de lingüistas y de consumados farsantes, sólo queda pedir que se cumpla algo fundamental en esta tierra: la palabra que dan los hombres y mujeres mirando a la cara. Don Marcelino debe cumplir con lo que ha dicho y se lo pedimos algunos aragoneses que nunca podrá decir que nos hemos pronunciado a favor del trasvase, cosa que otros socialistas tienen difícil por el recuerdo del botijo de Borrell… Sólo nos queda mantener la libertad de denunciar siempre a los que incumplen con lo prometido, y sobre todo a los que incumplen para mantener el puesto, el sueldo y el sillón. Como dice Nicolás en un poema cheso:

Allora… pillemos
distinta endrezera.
Caminar ya chuntos
preziso no’n yera.

Posteado a las 1:00 pm | En Oposición constructiva | Sin comentarios

Manuel Giménez Abad, presidente y amigo

6 de Mayo de 2008

Yo sé que para muchos aragoneses hoy es un día triste, que hoy es un día en el que nos gustaría que la niebla cubriera nuestros valles para que la belleza de sus paisajes no pudiera inundar nuestras retinas. Pero, también, sé que hoy es un día de aniversarios en blanco y negro, de ésos en los que nace del alma rota la búsqueda de la esperanza de la alegría. Esa alegría que hace unas horas rompía la mañana de la Calle Mayor de Jaca, esa alegría del canto del pájaro en las orillas del viejo camino jacobeo de Mocorones, esa alegría que acabas descubriendo que es el último regalo de los amigos que se han ido.

Por eso, aunque no puedo evitar que las lágrimas se me cuelen por las mejillas, buscando una explicación a lo que ni siquiera es razonable, quiero serenarme, recoger esa paz milenaria que destila el fluir del río Aragón, para recomponer esa presencia del amigo que se nos fue, que nos lo robaron a tiros unos mal nacidos que no merecen más que el desprecio. Y quiero sonreír porque estoy seguro que a él, acurrucado al amparo del monte Oroel, le gustaría vernos felices porque su paz, su sosiego, su bondad, no permitía la tristeza. Tiene razón Josémari cuando dice que Manuel Giménez Abad continúa con nosotros, puesto que su ejemplo es la fragua en la que muchas veces forjamos el destino político popular, su cálida sonrisa sigue enseñándonos el camino en los momentos de mayor desánimo. Y, desde la eternidad, estoy seguro que sigue enamorado de Aragón, empeñado en que cada mañana sea mejor para su familia, para su partido, para sus amigos, para todos los aragoneses.

Y por todo lo que te debemos, por todo lo que te queremos, hoy no podría pasar sin compartir contigo estas líneas y sin hacerte el regalo de estas postales de la Peña Oroel que nos ha acompañado tantos inviernos de nieves con pasamontañas y tantas primaveras de espigas meciendo los vientos de santa Orosia. Manolo, ya ves que Jaca está preciosa y que Aragón –seis años después– te necesita más que nunca.

Posteado a las 10:31 am | En Día a día | Sin comentarios

© COLORIURIS Verde | "Domingo Buesa en vanguardia" es gestionado con WordPress | Buzón de sugerencias
Contacta | Entradas (RSS) y Comentarios (RSS) | ^Volver arriba^