LA CURIOSIDAD DEL NOMBRE DE ORNA
5 de Septiembre de 2010
Hablar de Orna es plantearnos interesantes problemas históricos, al mismo tiempo que entrar en contacto con una cultura y una civilización que están bien descritas por el querido amigo Vicente Ara, en sus interesantes libros. Pero, de manera especial, entramos en relación con su topónimo que ya hemos dicho que para unos es latino –procedente del término “urna”- y que para otros incluso puede testimoniar recuerdos de presencias romanas complicadas de fijar, por lo menos mientras no tengamos más datos arqueológicos.
Pero, leyendo cuestiones sobre toponimia me encontré con alguna interpretación singular y, sobre todo, con el testimonio de la presencia de este topónimo “Orna” en otros lugares de Asturias, en Mieres, o en Cangas de Onís, donde el río Bueña se documenta en el año 926 como Orna, o en el Concejo de Allande hay un río y monte que se llama Orna. Incluso podemos saber que Schulten, estudiando la vida de los cántabros y astures, relacionó la raíz de la tribu de los Orniacci con el antropónimo Orne y el río Orna, en la Galia…
El caso es que todos los especialistas hablan de este topónimo como un topónimo relacionado con el mundo fluvial, con los ríos. Por ejemplo, escriben que “en la toponimia francesa, Auguste Vincent, hablando de las corrientes de agua, cita L’Orne, afluente del Mosell (el Mosela), documentado Orna en el año 775”. Y el gran filólogo Menéndez Pidal escribe “que los orniacos que habitaban la antigua Orna, actual Huerna, ocupaban una región la cual “debió extenderse hasta el Vierzo [así] donde corre el río llamado hoy Huerna, y en antiguos documentos Orna, afluente del Órbigo”. Pongo una foto del valle del Huerna con el río Huerna u Orna.
Y para concluir, J. M. González se remite a un gentilicio astur “orniaco”, mencionado por Ptolomeo, y nos sugiere que el origen podría estar en un hidrónimo el río Orna, del territorio de los antiguos astures que daría nombre a los pobladores que habitaron sus riberas. No deja de ser sugerente que estemos hablando de un topónimo relacionado con el agua, fluyendo y manando, incluso con el agua que se agita, y si remitimos a lo que dice Martín Sevilla leemos que su origen nos llevaría al griego “ornumi” por agitado o movido…
Como pueden ver, asunto curioso en el que no sabría decirles por cuál me inclino por que lo importante es que ustedes sepan que existen estas teorías y que este topónimo tan aragonés y serrablés trasciende las fronteras de nuestro viejo Reino de Aragón, el espacio en el que el lugar de Orna de Gállego fue importante referencia.
ORNA DE GÁLLEGO Y EL REINO ARAGONÉS
5 de Septiembre de 2010
Me habla doña Laura, la dueña del Restaurante Cobarcho de Jaca, al que suelo ir con frecuencia pues se come bien y el ambiente es muy agradable, de un pueblo serrablés para mi muy querido, debido a que frente a su iglesia me hicieron la primera grabación para televisión, en aquel 1972 para el prestigioso Informe Semanal. Por eso, el reto que me lanza hablando de la historia de este lugar, me lleva a plantear algunas reflexiones sobre su orígen.
Orna es un viejo pueblo medieval que se fundó, en la orilla derecha del río Gállego, un río que siempre ha funcionado como camino que ponía en contacto las tierras del Somontano de Huesca con el Pirineo, desde los tiempos más remotos, pues ya sabemos que a su orilla se extendía la calzada que usaban los romanos en la época imperial para ascender a las aguas termales de Panticosa o al paso del Pirineo. Esta circunstancia ha hecho que algunos autores hayan visto en el topónimo Orna una clara vinculación al término latino “urna”, que significa “urna sepulcral”, con lo que abre la posibilidad de poder hablar de algún establecimiento romano aunque quizás sea más acertado el pensar que el primer asentamiento que se produjera aquí, quizás en el siglo IX o incluso el X, fuera el de esos grupos humanos que van emigrando hacia el oriente. En la misma línea que en Lasieso, este proceso de colonización generaría campos de tumbas que pudieron permanecer en la memoria colectiva y generar el nombre de este lugar que no procedería directamente de la presencia romana en la zona sino de la pervivencia del latín como lengua hablada por las comunidades altomedievales.
Sea lo que fuera, la gran época del lugar de Orna se ubica en el siglo XI y debió de comenzar en tiempos del propio Sancho el Mayor que tuvo interés en establecer nuevos asentamientos humanos en estas zonas para ir consolidando la frontera meridional de su reino. El caso es que se levantarían algunas casas, en torno a una amplia calle única que, al final, delimitaría la iglesia que bien pudo situarse en el espacio de la remota capilla y su necrópolis altomedieval. Y este pequeño establecimiento contaría además con su buena ubicación, en un pequeño cerro amesetado en la orilla derecha del Gállego, que lo dotaba de una cierta posibilidad de defensa o, cuando menos, de visuales sobre la zona. Y en los alrededores, la zona boscosa se puso en cultivo a través de quemas de vegetación y de planificar las tablas a utilizar para generar una actividad económica que estaría muy controlada por el monasterio de San Andrés de Fanlo que, desde su fundación en el siglo X, tiene el encargo de gestionar la ordenación territorial de estos espacios del Serrablo meridional, vertebrado por los ríos Gállego y Guarga.
El caso es que, en el otoño del año 1035, el rey Ramiro I se encuentra en este lugar que da nombre a una unidad territorial que se llamó “Campo de Orna” dirimiendo un pleito del monasterio de Fanlo con el poderoso abad Banzo que –en los años siguientes- pondrá todo su interés en hacerse con campos y casas en este enclave, así como arreglar el lagar de Arto, y poner en marcha los cultivos de vid que caracterizaron al Campo de Orna en el medievo. Si rastreamos las donaciones que se hacen al monasterio de San Andrés de Fanlo, podemos comprobar que en esta población ya algunas personas establecidas de peso e influencia en la corte aragonesa, como García Jiménez que es dueño de la iglesia que tiene el lugar, un templo que sería pequeño y que estaba dedicado a San Miguel, o el propio conde Sancho Ramírez –hijo natural de Ramiro I y gran benefactor de la catedral de Jaca- que tiene una casa en la población. Los dos donarán a Fanlo sus casas, sus viñas y la iglesia; lo mismo que hizo Sancho Iñiguez que había emigrado de Orna para iniciar una brillante carrera que le convertiría en un rico propietario en la Hoya de Huesca y en Orna, sustento que le permitió peregrinar a Jerusalén en 1118.
La vieja iglesia que construyó García Jiménez, que él mantenía y pagaba al mismo tiempo que recibía ingresos por los fieles que la usaban, fue derribada a principios del siglo XII para levantarla en el gran estilo románico que ejemplarizaba la catedral jaquesa, mezclando los arquillos ciegos del estilo lombardo, que dominaba las tierras de Serrablo, y el ajedrezado jaqués de la nueva estética románica. Algunos autores incluso nos hablan de que esta nueva iglesia se levanta a instancia del señor Sancho Iñíguez y, recientemente, algún reconocido investigador, ha llegado a sugerir que se epigrafió una inscripción, sobre la jamba derecha del templo, que hace referencia a que allí reposa Sancho…, en este templo del que suponen benefactor en el entorno del año 1100.
La iglesia se edificó en el siglo XII, en el primer tercio de ese momento y durante el reinado de Alfonso el Batallador, teniendo gran importancia puesto que es el mejor ejemplo que tenemos de la penetración del románico jaqués hacia el oriente. Su contemplación hoy está condicionada por la torre que se le añadió y que tiene un claro aire defensivo, propio para una sociedad que vivió en tiempos de frontera y que luego contribuyó a custodiar la paz en este camino del Gállego.
Posteado a las 3:07 pm | En Día a día | Sin comentariosSUGERENCIA 3. FERNANDO DE ANTEQUERA
3 de Septiembre de 2010
Hoy es viernes 3 de septiembre y tal día como hoy, en 1412, el rey Fernando de Antequera se acercó a la Seo zaragozana para jurar los fueros aragoneses, tal y como lo hacían los reyes de Aragón en la catedral principal y cabeza de todo el amplio estado de la Corona de Aragón. Cuando entra en la catedral aragonesa apenas lleva tres meses de rey de Aragón, puesto que lo han proclamado como tal los representantes reunidos en el Compromiso de Caspe, en junio de 1412, cuando el príncipe castellano –nacido en tierras de Medina del Campo en Valladolid- tenía 33 años de edad. Se abría una nueva etapa en la historia aragonesa y se estrenaba dinastía -la de los Trastamara- con un rey que aportaría a la gran historia a su nieto: Fernando el Católico.
SUGERENCIA 2. EL CARDENAL XAVIERRE
2 de Septiembre de 2010
Hace 402 años se moría en Valladolid un dominico, nacido en la Zaragoza de 1547, que pasaría a la historia con el título de Cardenal Xavierre al haber sido elevado a tal dignidad en 1607. Pero, además de príncipe de la Iglesia, fue provincial de los dominicos en Aragón, padre general de los dominicos desde 1601, predicador en la corte de Felipe II y confesor de Felipe III. Hoy, en la ciudad conserva su nombre el colegio de los dominicos y sus restos se custodian en la iglesia de Santiago, antigua sede en Aragón de la orden española de los dominicos. Fue además un hombre inteligente y culto, que alcanzó la primera cátedra de Prima de Teología en la Universidad de Zaragoza, el 24 de mayo de 1585, permaneciendo en su titularidad durante más de catorce años.Entre sus obras, producto de su devoción a san Valero, sabemos que destacaron una importante Carta acerca del estado de las reliquias de San Valero, así como una sencilla y breve biografía de este santo, patrón de la ciudad de Zaragoza.
SUGERENCIA 1. SANTO DOMINGUITO DE VAL
1 de Septiembre de 2010
Hoy, cuando iniciamos el mes de septiembre, quiero recordaros que ayer se cumplían los 760 años del asesinato de santo Dominguito del Val, un niño zaragozano de siete años de edad que era infante de coro en la Catedral del Salvador. Era hijo del notario Sancho del Val y fue elegido por los judíos para cometer con él una venganza y crucificarlo al modo que lo fuera Jesús de Nazaret. Unos pescadores descubrieron el cuerpo mutilado por los judíos, lo llevaron a su parroquia de San Gil y la ciudad lo convirtió en patrono de esos infanticos que nos lo recuerdan cuando los oímos cantar en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. Era el 31 de agosto de 1250 y reinaba Jaime I. Lo podeís ver en este grabado realizado por Mateo González, realizado en el año 1793.
Repasando la historia de Senegüé en una conferencia…
31 de Agosto de 2010
Mercedes PORTELLA | 12/08/2010
SABIÑÁNIGO.- Domingo Buesa, catedrático de Historia y presidente de la Real Academia de San Luis de Zaragoza, ofreció el pasado sábado en Senegüé una conferencia sobre los diferentes acontecimientos históricos y cómo pudieron influir éstos en el modelo de vida de Senegüé y Sorripas desde el siglo II al XV.
En esta charla, organizada por la Asociación de Vecinos de Senegüé y Sorripas dentro del programa de actividades del mes de agosto, Domingo Buesa habló de los primeros asentamientos en lo alto de la morrena del glaciar en Senegüé, en la entrada al valle y en la zona fértil pasando por la influencia musulmana.
El catedrático también hizo referencia al modo de vida existente en Senegüé (organización, tributos, obligaciones con el rey, etcétera) cuando la localidad fue declarada “villa” por los reyes Ramiro I y Sancho Ramírez en el siglo XI. Además, la importancia de este núcleo creció cuando fue cabecera de la “honor de Senegüé” que abarcaba el territorio y pueblos comprendidos en el entorno del río Gállego entre Biescas y Sabiñánigo, además de los monasterios de San Úrbez de la Garganta y San Pelay de Gavín.
Asimismo, Domingo Buesa se refirió a la fortaleza musulmana y posteriormente cristiana que existió en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Senegüé, y la importancia que tuvo el monasterio de San Salvador, encima del pueblo de Sorripas, así como los nombres etimológicos de Senegüé y Gállego.
El presidente de la Asociación de Vecinos de Senegüé y Sorripas, José Antonio Pardo, expresó su agradecimiento. “Ahora que estamos embarcados en el trabajo de recopilación de datos sobre la toponimia geográfica, historia, vivencias y singularidad de Senegüé y Sorripas, que se recogerán próximamente en un libro, este trabajo de Domingo Buesa supone un buen empujón para nuestro trabajo y nos ayuda a entender un poco más las raíces históricas de nuestros pueblos”.
Posteado a las 11:28 pm | En Ecos | Sin comentariosLA INVASIÓN Y APROPIACIÓN CATALANA DEL ANETO
22 de Agosto de 2010
Cataluña, o quizás deberíamos decir algunos inútiles y descerebrados catalanes, puesto que no todos los catalanes están metidos en estas estupideces, vuelven a las andadas contra los aragoneses. Una vez más, vuelven a manifestar al mundo su evidente complejo apropiándose de cosas que no son suyas y demostrando que quizás no sean tan autónomos como plantean. En esta ocasión, la excusa ha sido un evento deportivo como el celebrar los veinticinco años de la ascensión catalana al Everest, acaecida el 18 de agosto de 1985, por una expedición financiada por Caixa de Barcelona, a la que no debemos de dejar de mirar con prevención cuando quiere captar dinero que puede emplear en acciones como esta.
Fue una expedición que ellos mismos describen así: “Van ser alhora els primers occidentals en fer el cim de l’Everest per la via del coll Nord. Al cim, Óscar Cadiach va llegir un poema de Joan Brossa i es van onejar les banderes de Catalunya, de Caixa de Barcelona i de la Barcelona olímpica. Des del Camp Base es va retransmetre l’himne de Catalunya”. Pero si esto de las tres banderitas –incluida la de la Caixa- puede parecernos lamentable en un mundo intercomunicado que tiende a evitar las exclusiones, hay que reconocer que están en su derecho de hacer lo que quieran, incluso si algunos aragoneses decidieron encomendar su dinero a alguna entidad financiera para que lo utilice en estas tareas tan conciliadoras y universales.
Pero a lo que no tienen derecho estos señores catalanes es a considerar que llegar al Everest les supone pasar a ser los propietarios de todas las montañas del mundo. Y aquí surge el verdadero problema, cuando la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña decide celebrar los veinticinco años con la escalada a otras veinticinco montañas catalanas, entre las que hay dos aragonesas. Nada menos que Vallhiberna y el Aneto, que como saben los que saben geografía está en el municipio de Benasque, provincia de Huesca, Comunidad Autónoma de Aragón.
Creo que esto es un acto más de agresión, de mala vecindad, de no saber estar de unos acomplejados por la historia que no pueden evitar e intentan desfigurar, y además de incultura pues este desconocimiento de la Geografía de España –asignatura a la que ellos llamarían seguramente Geografía del territorio peninsular que no es Cataluña- dice muy poco en su favor. Todo ello, pues me niego a pensar que una gente tan notable no tenga ni veinticinco montañetas y haga esto antes que plantearse escalar la estatua de Colón o al mismísimo presidente de la Comunidad, al que parece echaron de una manifestación.
Es necesario plantar cara y que nuestras instituciones les obliguen a retractarse y borrar de todos sus programas los montes aragoneses que ellos consideran catalanes. Y si no lo hacen, ni unos ni otros, a lo peor ha llegado el momento de poner en práctica por los aragoneses de a pie de calle una política de convertir en invisibles y no comprar los productos que provengan de esa Comunidad vecina, empeñada en violar nuestras fronteras y prostituir nuestra historia. Sería lamentable que ante la desidia de los responsables de todos los niveles, quizás haya que enseñar a estos señores a respetar las reglas democráticas en la calle, donde los pueblos adquieren mayoría de edad en un estado que reconoce la soberanía popular.
Pero, si ellos están cometiendo una notable agresión, nosotros tenemos parte de culpa de estos lodos. Culpa por callarnos, por consentir, por no tener la valentía o el interés de defender lo nuestro. Puesto que esta historia del Aneto procede de 1917 cuando los catalanes comienzan a considerarlo suyo porque el barcelonés Soler creó el refugio de la Renclusa. Y nosotros callamos, como callaron los responsables cuando en 1951 el Centre Excursionista de Catalunya alzó una gran Cruz como símbolo de su dominio y sólo tuvieron la contestación de una Virgen del Pilar puesta en 1956 y de un san Marcial colocado en 1981, que por cierto han tenido complicada vida y no les cuento quienes han sido los virus o bacterias que los han atacado.
Yo no se si hay que pedir permiso para escalar los montes a los gobiernos territoriales, pero si hay que hacerlo ya tardan los nuestros en cerrar el paso a invasiones nacionalistas, porque se pueden saludar acciones deportivas pero no acciones pseudo bélicas de ocupación. Además si los vecinos catalanes se apropian de él por haber actuado en el pico en 1916, ¿qué no harían los rusos y normandos que –de la mano de Platón de Tchihaatcheff y de Albert de Franqueville- lo recorrieron en julio de 1842? E incluso, ¿qué no podrían esgrimir los bandoleros renacentistas aragoneses que lo controlaron cuatro siglos antes de la llegada de los señoritos barceloneses?. Y por cierto, miren los responsables con atención pues algún padre me ha comentado que en colegios aragoneses se estudia con libros que dicen que el pico del Aneto es catalán. Así, como creen ustedes que podemos defender nada.
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